GONZALO GRACIA, ARQUITECTURA

Construción de un Centro Parroquial en Alcalá de Henares (2008)

concursos, obras

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Introduccion:

… “Bienaventurados los pobres, porque ellos poseerán la tierra”… Partiendo del único elemento físico que el emplazamiento nos ofrece y considerando éste al más alto nivel de la condición humana, la tierra, la propuesta plantea, desde la condición de humildad frente al protagonismo imperialista de la arquitectura contemporánea, la elevación parcial de ese primer sustrato de tierra que ofrece el territorio a modo de manto o túnica que es capaz de acoger y unir la fe católica a una serie de personas con creencias comunes y ofrecerles un lugar para el culto y la misericordia.

Bajo esa túnica que significa la tierra poseída temporalmente y sin distinción ni graduación potencial, los allí acogidos desarrollaran las diferentes funciones propias de su fe religiosa de modo unitario y solidario preferiblemente bajo una arquitectura envolvente y por tanto consecuente con el hecho comunitario. Una vez más el icono de la cruz cristiana será el vínculo entre el hombre y la tierra.

El programa queda fragmentado en tres cuerpos claramente diferenciados producto de las necesidades del proyecto.

El cuerpo dedicado a la plegaria y actividades puramente eclesiásticas, ocupa la orientación sudoeste – noreste y en él se ubica la nave de la propia iglesia con su correspondiente presbiterio, baptisterio, capilla penitencial y sacristía; situados en altura, las zonas correspondiente al coro y a la capilla del Santísimo, a las que se accede por la parte posterior, imprimiendo de este modo un carácter más privativo y por tanto, asumiendo una mayor concentración en las actividades anexas a la nave al no estar a pie plano. A través de esos recorridos también se consigue una mayor penetración de los fieles en la nave y por tanto un mayor grado de intimidad. El volumen donde se ubican los salones parroquiales consta de dos niveles comunicados por una escalera situada en el centro de la planta. En éste se desarrollan las actividades propias de la catequesis y se ubican el resto de dependencias de Cáritas:  oficina, salas de espera, almacén… Destaca la posición estratégica del despacho parroquial que, integrado en este cuerpo, permite controlar el acceso al edificio y a cada uno de sus volúmenes. La vivienda, colocada en una zona menos expuesta y recogida, se desarrolla en un único nivel que comunica con el aparcamiento cubierto de planta sótano. Este segundo acceso se encuentra integrado en un núcleo de comunicación vertical y zonas húmedas en torno al cual gira el programa del habitáculo. En planta sótano se prevé la ubicación de las instalaciones necesarias para el desarrollo completo del programa, almacenes y las dos plazas de aparcamiento requeridas, pudiendo ampliar el número de divisiones hasta quince para poder justificar el aprovechamiento y amortización del subsuelo del solar.

Los tres cuerpos que conforman el programa funcional del proyecto se relacionan entre sí mediante un espacio común, a modo de atrio o patio interior en caso de monasterio romántico, en torno al cual giran los flujos de relación y circulación del edificio. En dicho espacio también se ha colocado un baptisterio a efectos de posibles ceremonias de bautizo en ese lugar y, en cualquier caso, para que los fieles puedan santiguarse con agua bendita a la llegada al templo.

Pretendidamente, la arquitectura proyectada niega cualquier gesto de ostentación cobijándose bajo ese manto vegetal que se eleva de la tierra. Bajo esa envolvente unitaria se disponen tres cuerpos de cerramiento ligero y acristalados que explican la unidad y transparencia de los usuarios. Una vez emergido el manto del terreno y ubicadas en su interior las actividades, el resto del terreno se trataría como lo que es, “tierra” en el sentido más literal y austero del término.

La elevación del sustrato de la capa de tierra del solar se conforma mediante una piel de hormigón que emerge del suelo y va conformando la envolvente del programa. La piel de hormigón se construiría mediante encofrado deslizante y la utilización de una membrana puntualmente perforada de hormigón armado con secciones de canto variable. Los cuerpos interiores bajo la piel envolvente se construirían con estructuras metálicas compuestas por soportes y jácenas de perfilería abierta y cerramiento exterior ligero conformados a partir de vidrio translúcido compuestos por dos perfiles en U montados en cámara, con plancha intermedia de aislamiento y difusión lumínica. Estos elementos se prevén practicables en aquellos puntos donde sea necesario para acceso o ventilación del edificio sin que ello intervenga en la conformación unitaria de la piel del edificio. El interior estará compuesto por tabiques de yeso laminar con aislamiento acústico y térmico en el interior de la perfilería de acero galvanizado.

El pavimento será unitario y se construirá con hormigón y árido pulido en el interior y raspado en el exterior.

Las instalaciones serán las propias de la tipología edificatoria y los equipos de climatización, electricidad, telefonía, fontanería y saneamiento se ubicarán principalmente en la planta sótano proyectada al efecto.

Referente a criterios de sostenibilidad y mantenimiento, destacarían aspectos o sistemas arquitectónicos pasivos como la ventilación cruzada, la sensibilidad a las orientaciones solares, cerramientos ventilados, la posibilidad de la recogida de agua de lluvia simulando la aportación de agua bendita natural, la creación de ese filtro solar que crea un ambiente interior distinto en función de la entrada de luz directa o rebotada… Contrariamente, cuanto a sistemas activos implantados en el mismo proyecto se podría prever una red bitérmica de agua, iluminación artificial a partir de lámparas de bajo consumo, sistemas centralizados de clima…

La propuesta nos lleva a un edificio no representativo en el sentido que se interpreta como una masa surgida del suelo pretendidamente dimensionada, sin ostentosidad en el cual todo el protagonismo lo tiene la cruz, que se coloca marcando la entrada al templo, exenta a la edificación, siendo ésta el único referente de la arquitectura pretendidamente humilde.

  Memoria:  

Partiendo del único elemento físico que el emplazamiento nos ofrece y considerando éste al más alto nivel de la condición humana, la tierra, la propuesta plantea, desde la condición de humildad frente al protagonismo imperialista de la arquitectura contemporánea, la elevación parcial de ese primer sustrato de tierra que ofrece el territorio a modo de manto o túnica que es capaz de acoger y unir la fe católica a una serie de personas con creencias comunes y ofrecerles un lugar para el culto y la misericordia.

Bajo la capa de hormigón blanco estratégicamente perforada se sitúan los tres cuerpos que responden a las necesidades del proyecto formando un espacio común cubierto. Entorno a este atrio permeable y luminoso giran los flujos de relación y circulación del edificio. Cada volumen, conformado a base de cerramientos ligeros de paneles de vidrio translúcido que dan un carácter unitario al proyecto, responde a un programa diferente. El cuerpo dedicado a la plegaria y actividades puramente eclesiásticas, con mayor superficie, ocupa la orientación sudoeste – noreste, los Salones Parroquiales se sitúan al norte del solar mientras quela Residencia Parroquialqueda en el interior del mismo orientada al este. Las instalaciones, el aparcamiento y los almacenes quedarían ubicados en la planta sótano, cuyo acceso se realiza por la parte trasera del edificio.

La propuesta nos lleva a un edificio sostenible, no representativo, sin ostentosidad en el cual todo el protagonismo lo tiene la cruz, que se coloca en el acceso principal al conjunto, exenta a la edificación, siendo ésta el único referente de la arquitectura pretendidamente humilde.

 

 

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